Hay 3 tipos de dolores, según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés): el dolor nociceptivo, el dolor neuropático y el dolor nociplástico. Éste último es característico de enfermedades como la Fibromialgia, el Síndrome de Fatiga Crónica o el Síndrome de Intestino Irritable, que se engloban dentro del Síndrome de Sensibilidad Central.
¿Qué es el dolor nociceptivo?
El dolor nociceptivo es el más común. Se produce cuando existe una lesión estructural o daño tisular. Ejemplos de ello son una fractura ósea, una artrosis o una inflamación muscular o articular. En estos casos, el sistema nervioso funciona correctamente: detecta una lesión, envía la señal de dolor y ésta desaparece cuando se resuelve la causa.
¿Qué es el dolor neuropático?
El dolor neuropático aparece cuando hay una lesión o alteración directa en los nervios que transmiten la señal del dolor. Es habitual en pacientes con hernia de disco, lumbociatalgia, herpes zóster o neuropatía diabética.
¿Qué es el dolor nociplástico?
El dolor nociplástico es diferente. No existe una lesión física ni un daño nervioso que justifique el dolor. En este caso, se trata de una disfunción en el sistema nervioso central, donde el cerebro amplifica y procesa de manera anómala las distintas señales del cuerpo. Este dolor es característico de enfermedades como la Fibromialgia, el Síndrome de Fatiga Crónica y el Síndrome de Intestino Irritable, entre otros; lo que denominamos el Síndrome de Sensibilidad Central. La IASP reconoció oficialmente el dolor nociplástico en 2017, marcando un antes y un después en la comprensión de estas enfermedades.
Nuestro enfoque
Comprender la naturaleza del dolor es fundamental para abordar estas enfermedades de una forma adecuada. Solo si comprendemos el dolor nociplástico, podemos ofrecer un tratamiento eficaz y real a este tipo de pacientes.