Cada vez más personas dicen lo mismo en consulta:
“Duermo 7 u 8 horas, pero me levanto agotado.”
Dormir las horas recomendadas debería ser suficiente para recuperarnos. Sin embargo, muchas personas experimentan sueño no reparador, una situación en la que el cuerpo no recupera energía durante la noche.
En el Día Mundial del Sueño, merece la pena hablar de un problema cada vez más frecuente: la epidemia del cansancio.
¿Qué es el sueño no reparador?
El sueño no reparador ocurre cuando una persona:
duerme suficientes horas
pero se despierta sin sensación de descanso
Es decir, el sueño no cumple su función de recuperación física y mental.
Estudios poblacionales estiman que alrededor del 10% de la población experimenta sueño no reparador de forma habitual.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
cansancio persistente
dificultad para concentrarse
sensación de “niebla mental”
falta de energía durante el día
somnolencia o fatiga mental
La relación entre el sueño no reparador y la fatiga crónica
El sueño no reparador es uno de los síntomas más característicos de la encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica (EM/SFC).
En esta enfermedad:
el cansancio es intenso y persistente
el descanso nocturno no mejora la fatiga
el esfuerzo físico o mental puede empeorar los síntomas
Diversos estudios muestran que entre el 87% y el 95% de los pacientes con síndrome de fatiga crónica presentan sueño no reparador.
Esto significa que el sueño deja de cumplir su función principal: restaurar la energía del organismo.
El papel del sistema nervioso en el cansancio persistente
Una de las áreas más estudiadas actualmente es la relación entre la fatiga crónica y el Sistema Nervioso Autónomo, que es el encargado de regular funciones automáticas como:
el ritmo cardíaco
la presión arterial
la respiración
la digestión
los ciclos de sueño y vigilia
Cuando este sistema funciona correctamente, alternamos entre dos estados:
activación (sistema simpático) para afrontar el día
recuperación (sistema parasimpático) durante el descanso
En muchos pacientes con fatiga crónica aparece una alteración llamada Disautonomía, en la que este equilibrio se pierde. El resultado es que el organismo permanece en un estado de alerta constante, incluso durante la noche.
Esto puede provocar:
sueño superficial
microdespertares frecuentes
dificultad para alcanzar sueño profundo
sensación de agotamiento al despertar
Cuando el cansancio se relaciona con problemas de regulación cardiovascular
Algunos pacientes con fatiga crónica presentan también Síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS), una forma de disfunción autonómica.
En este trastorno, el organismo tiene dificultades para adaptarse al cambio de postura, por ejemplo al ponerse de pie.
Esto puede provocar síntomas como:
mareos al levantarse
palpitaciones
debilidad
empeoramiento de la fatiga
dificultad para concentrarse
Estos síntomas reflejan una mala regulación del sistema nervioso y del flujo sanguíneo, lo que contribuye al cansancio persistente.
Dormir no siempre significa descansar
El cansancio persistente es uno de los síntomas más frecuentes en la población actual.
Sin embargo, levantarse cansado cada día no debería considerarse normal.
El sueño no reparador puede ser la señal de que el organismo no está funcionando correctamente.
Identificar las causas es el primer paso para recuperar la energía y mejorar la calidad de vida.