Bótox

El tratamiento con toxina botulínica, o más conocido como bótox, ha demostrado ser eficaz como tratamiento preventivo en pacientes con migraña crónica. Se usa principalmente en quienes sufren dolores de cabeza durante más de 15 días al mes.

Es inyectada de modo subcutáneo o intramuscular poco profundo con una pequeña aguja en unos puntos localizados, sobre todo en la frente, las sienes, las zonas retroauricular y occipital, y también en el trapecio.

  • Las infiltraciones se hacen generalmente cada 3 meses.
  • En algunos pacientes se puede utilizar el bótox como único tratamiento y en otros es necesario seguir manteniendo otro tipo de fármacos o tratamiento preventivo.
  • No existe un límite del número de infiltraciones que se pueden realizar o del tiempo que puede durar el tratamiento.

 

También se puede emplear Botox para tratar el bruxismo (rechinar o apretar los dientes), que puede ser tan eficaz como el uso de férulas de descarga. Consiste en la infiltración de la toxina botulínica en los músculos masticadores para relajarlos y combatir las alteraciones del bruxismo. 

La ventaja es que su efecto se prolonga durante varios meses (3 a 6 meses) y permite prescindir del uso de otro tipo de relajantes musculares (evitando los efectos secundarios de somnolencia, disminución de reflejos o relajación de otras zonas no afectadas por el bruxismo).

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